Letter

 

El proyecto Represores Cubanos está dirigido contra un sistema que enfrenta a los ciudadanos y atiza el odio entre ellos.

Se viven tiempos difíciles. Las pocas personas que por mucho tiempo han monopolizado el poder sin resolver los problemas del pueblo ahora quieren echar a pelear a unos cubanos contra otros para proteger sus privilegios. Quieren que sean otros los que manchen de sangre sus manos y asuman las consecuencias.

Esta iniciativa se dirige a todos los cubanos y cubanas, sea cuales sean sus ideas y creencias. La única línea inexcusable que trazamos es la de demostrar humanidad y decencia en el trato hacia otros. Por eso llamamos a todos por igual a expresar sus diferencias sin hacer uso para ello de métodos violentos.

Todos somos cubanos. Todos somos seres humanos. Todos tenemos familias, madres, hijos que no queremos que mañana se avergüencen de lo que hagamos hoy. Todos enfrentamos penurias. Todos aspiramos a una sociedad en la que nuestros hijos puedan encontrar prosperidad y felicidad sin tener que emigrar para buscarla en otra parte. Esas legítimas aspiraciones no se lograrán mientras permitamos que los que no padecen nuestras miserias cotidianas nos usen como carne de cañón sembrando el odio y la violencia entre nosotros.

Esta iniciativa tiene como propósito llamar a la reflexión a todos –sean simples ciudadanos, miembros del Ministerio del Interior (MININT) o de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)- para detener a tiempo la violencia entre cubanos.

Las movilizaciones de las Brigadas de Acción Rápida, son paramilitares. Las deciden, coordinan y dirigen los cuerpos militares. Los ciudadanos que bajo presión se dejan involucrar en obscenas y violentas acciones contra ciudadanos indefensos y pacíficos contraen responsabilidad legal por participar en esos hechos. Hoy podría costarles ser rechazado al solicitar una visa – En las planillas se pregunta si alguna vez ha pertenecido a un grupo paramilitar. Una mentira negando esa afiliación podría ser de ahora en adelante más fácil de detectar gracias a esta iniciativa. Pero mañana podrían ser mucho más graves las consecuencias. Al tener que responder ante un tribunal nacional o internacional si fueron parte de crímenes provocados por esos actos.

Los miembros de los cuerpos militares en Cuba deben saber que la ley internacional establece que no están obligados a cumplir ninguna orden superior que tenga naturaleza criminal contra civiles pacíficos y desarmados.  Esa es una obediencia “indebida”. La vieja consigna de las FAR de que “la orden del jefe encarna el mandato de la Patria” no es cierta, en especial si es de naturaleza criminal.

Romper cabezas y costillas golpeando a detenidos esposados clasifica como “tortura” en la ley internacional. Esos son crímenes que no tienen fecha de expiración. Pueden pasar cincuenta o más años y los responsables pueden todavía ser enjuiciados en Cuba o en un tribunal internacional.

Hacemos un llamado a todos los cubanos, sean cuales sean sus ideas, a no prestarse a ese juego macabro. ¡Detengamos la violencia hoy!