Durante el proceso de expulsión del científico Oscar Antonio Casanella del Instituto de Oncología y Radiobiología (INOR), en La Habana, Abel Arango, trabajador de la Empresa Importadora y Exportadora de Medicamentos y Equipos Médicos MEDICuba, SA, fue designado por la dirección de dicha empresa (no elegido por los trabajadores) para que ejerciera como presidente del Órgano de Justicia Laboral del INOR en el juicio que se celebraría cinco días después a Casanella. Durante el desempeño de dicha responsabilidad, cometió perjurio y determinadas violaciones del reglamento establecido, faltas que  constituyen acciones represivas violatorias de los derechos del acusado, con el fin de sancionarlo a causa de sus opiniones políticas diferentes de las del gobierno. Entre otras faltas se cuentan:

-Impidió, junto con otros miembros del órgano de justicia, el acceso al público a la vista oral y pública del juicio de Casanella en el INOR. Quedaron fuera de este acto no sólo los familiares del acusado, sino incluso algunos testigos.

-Firmó el acta de comparecencia del juicio donde se argumentaba, falsamente, que “el reclamante había reconocido la autoría de los hechos ocurridos”.

-Durante la comparecencia, Abel Arango se negó a analizar las pruebas presentadas por Casanella en su favor.

-En el acuerdo final del proceso, Arango mintió al señalar que las relaciones de Casanella con sus colegas de trabajo eran desfavorables, cuando existía un documento donde constaba ampliamente lo contrario. Este y otros argumentos falsos condujeron a que el órgano de justicia laboral declarara que la reclamación laboral hecha por Casanella no tenía lugar, y así quedó aprobada la sanción de expulsión impuesta por la dirección del INOR.

-Por último, Abel Arango Montalván mintió al tribunal al decir que había sido elegido por la sección sindical de MEDICuba.SA., como debió ser según el reglamento. En ese mismo juicio laboral quedó demostrado que había sido seleccionado para ser el Presidente del órgano de justicia laboral por la administración de MEDICuba. SA, a sólo cinco días de celebrarse el juicio.

Por todo lo anterior Abel Arango Montalván es otra muestra de cómo algunos funcionarios se convierten en REPRESORES DE CUELLO BLANCO, al prestarse desde las posiciones del poder administrativo para colaborar con las autoridades del gobierno (administrativas y policiales), usando la coacción, la mentira y la manipulación ideológica con el fin de mostrar como culpables de un delito a trabajadores honrados  por la simple razón de no participar de la ideología oficial del gobierno.