Miguel Henríquez Lagarde se ha destacado durante años por su labor de periodismo oficialista desde su blog “Cambios de Cuba”, atacando a los disidentes y activistas por los derechos humanos más destacados en Cuba. Estos ataques, ofensivos, continuos y basados frecuentemente en datos inventados y tergiversados, han tenido como fin desacreditar, amenazar y destruir las acciones cívicas de los activistas, así como asesinar la reputación y la credibilidad de disidentes o personas que mediante su discurso o su labor como periodistas independientes han denunciado las violaciones de los derechos humanos en Cuba.

Ha trabajado como un periodista “combatiente” en  las publicaciones “Caimán barbudo” y “La jiribilla”, y ha mantenido el portal “CubaSí”, perteneciente a la empresa estatal ETECSA, dirigida por la Seguridad del Estado. Algunas de las fotografías empleadas en los trabajos publicados por Lagarde, así como determinados detalles privados  de la información que aporta sobre los disidentes, más las muy favorables condiciones de trabajo de que dispone, los recursos técnicos con que cuenta y la desfachatez con que exhibe sus ataques públicamente, denotan no sólo un apoyo total por parte de las autoridades del gobierno, sino además un vínculo estrecho con los órganos de la Seguridad del Estado del gobierno cubano.

Puede decirse que muchas de sus campañas contra la disidencia cubana ha representado una antesala para intentar justificar, ante la opinión pública, consecuentes acciones represivas del gobierno contra dichos activistas. Una de sus acciones más deplorables ha sido su campaña de ataques contra las Damas de Blanco.

El 21 de septiembre de 2012, cuando las Damas de Blanco anunciaron que tres días después acudirían a la iglesia de la Caridad como era costumbre, Lagarde escribió en su blog “Cambios de Cuba”: “Desde ya, se puede predecir cuál será el desenlace de esta provocación anunciada. Todas las veces que haga falta, nuestros jóvenes y mujeres impedirán que las llamadas Damas cumplan con las orientaciones de sus amos de la SINA (actual embajada de los EE.UU. en Cuba) de crear desórdenes públicos en el país. Sencillamente no se les permitirá.” En ese mitin de repudio estaba presente Lagarde reportando la represión con su cámara. Poco después de sufrir la violencia física en ese acto de repudio, la presidenta de las Damas, Laura Pollán, moría por causas desconocidas. La Seguridad del Estado se apropió del cadáver en el hospital e impidió que se hiciera la autopsia apurando sospechosamente su incineración.   Igual incitación a actos de repudio ha promovido Lagarde contra otros activistas y disidentes (Yoani Sánchez, Orlando Luis Pardo y otros).

Lagarde en mitin de repudio grabando a las Damas de Blanco en 5ª Avenida.

Lagarde fotografiando a Montserrat,  funcionario de la SINA, en 2011.

Lagarde, cámara en mano, en un mitin de repudio a las Damas de Blanco.

Lagarde con Edmundo García.