El bioquímico e investigador científico Oscar Casanella fue durante años víctima de acoso y amenazas tanto en la calle como en su centro laboral (Instituto de Oncología, La Habana), por la única razón de negarse a romper relaciones de mantener amistad de su infancia con personas críticas del gobierno cubano.

Después de un largo proceso, fue expulsado por ese motivo de su centro de trabajo el 7 de junio de 2016. Durante el proceso de reclamaciones que llevó a cabo, apeló primero al Órgano de Justicia Laboral, presidido por la doctora Yalina González Fernández, instancia que cometió sin el menor escrúpulo y con plena conciencia numerosas violaciones del  procedimiento establecido (incluso falsificó el acta de la “Comparecencia pública”), con el fin de evitar la defensa debida del acusado y lograr a toda costa su sanción violando la legalidad establecida. La actitud de la doctora Yalina González ha sido inmoralmente sumisa a la cadena de represión administrativa que ejecuta las instrucciones represivas emanadas de la Seguridad del Estado. Eso la define como una “Represora de Cuello Blanco”.