Tres meses después del paso del huracán Matthew, habitantes de Baracoa y Maisí se quejan de la lentitud de la respuesta del Gobierno para quienes lo perdieron todo y critican la aún fuerte presencia militar en las zonas afectadas.

«Todo está controlado por tropas especiales ‘boinas negras’ y ‘boinas rojas’. La situación se mantiene así desde el paso de Matthew y por estos días llegaron alrededor de 300 o más de ellos para relevar a los que están aquí», dijo Wilder Frómeta Romero, residente en Balatrera, Baracoa.

«Las colas para comprar materiales de construcción y demás cosas están controladas por ellos, que siempre van armados con tonfas, gases lacrimógenos, pistolas y los perros que no faltan y tiene a la gente atemorizada», señaló.

El control en los puntos de venta de materiales para la reparación de viviendas buscaría evitar que la situación se vaya de las manos.

«Es donde más personas inconformes hay porque le dan los materiales a quienes no les corresponde y hay mucha demora en la asignación; además, no le facilitan a la gente lo que realmente necesita», dijo Frómeta Romero. Los militares «tratan de evitar que se desate una manifestación», opinó.

Relató que en los días de fin de año las autoridades «rebajaron precios» de algunos artículos «y las calles estaban repletas».

«Varias personas, la mayoría jóvenes, se fajaron y los ‘boinas negras’ les fueron arriba, creo yo que para demostrar su superioridad ante el pueblo», dijo.

La esposa de Frómeta Romero se quejó de que muchos productos de primera necesidad, «apartando el arroz, los chicharos, jabón, pasta dental y el azúcar, están caros».

«Los productos agrícolas como las hortalizas y las viandas están por el cielo. El pollo es lo que más abunda, pero en las TRD, adonde no se puede ir por las colas y, en mi caso, por el miedo a los perros de los militares», comentó la mujer.

«Dijeron que iban a dar arroz y frijoles libre de costo por seis meses, y desde el paso del huracán solo han dado esos productos gratis una vez y fue en el mes de la tragedia. Qué han hecho con eso, no lo sé», criticó.

Francisco Luis Manzanet Ortiz, opositor residente en el Jamal, dijo que en la localidad «han instalado cámaras de seguridad por todas partes».

Las autoridades pusieron «un punto de control en Yumurí y otro en el puente del Toa. Los militares han tomado Baracoa de tal forma que hay quien no quiere salir a la calle por miedo», declaró Manzanet Ortiz.

«Los relevos los llevan en jeep y custodiados por patrullas con sirenas haciendo tremenda algarabía para que todos sepan que llegan más guardias. Hace unos días le cayeron a golpes a unos muchachos y, con lo que saben de defensa personal esos boinas negras, imagínate cómo quedaron», añadió.

Manzanet Ortiz denunció que «la represión contra los opositores se ha incrementado» porque «las personas acuden a nosotros a denunciar las injusticias que se comenten».

«Cuando intentamos salir del municipio nos detienen y registran para ver si llevamos información o imágenes encima, nos quitan memorias USB, cámaras, teléfonos, todo lo que ellos crean que sirve para hacer periodismo independiente», dijo el opositor.

Desde Maisí, una vecina afectada por el huracán, que pidió no fuese revelada su identidad, dijo que el panorama «es parecido al de Baracoa».

«Las autoridades dicen que la recuperación está a un 80 por ciento, pero la verdad es que la mayoría de nosotros estamos viviendo en ‘temporales’ hechos con tejas de cartón y chapapote usadas como pared y techo para guarecernos de la lluvia», declaró la mujer, residente en la localidad de El Veril.

«Yo misma estoy pasando el tiempo en una oficina de la que me quieren sacar», señaló.

«A los que el ciclón les derrumbó la casa completa nos están dejando para lo último y priorizando a los que sufrieron daños parciales, según el Estado para luego hacernos la vivienda completa», explicó. Pero «no me voy (de la oficina) hasta ver qué pasa, porque con ellos nunca se sabe».

Un joven de Los Llanos, quien al igual que la vecina de El Veril prefirió no revelar su nombre, dijo que esa localidad también se encuentra «reforzada militarmente».

«Desde que Matthew arrasó este sitio, las tropas especiales no salen de aquí», dijo el joven.

«En este lugar nunca antes se vio a tantos militares. Yo hasta puedo entender que hayan movilizado a los que pasan el Servicio Militar como fuerza de trabajo en el proceso se recuperación, pero las tropas especiales lo único que traen es temor a los campesinos», concluyó.

Fuente:Diario de Cuba